Hilda Lizarazu, una de las voces más emblemáticas del rock y pop argentino, deslumbró en el Arena Maipú con un show inolvidable en homenaje a Charly García. En el marco de una gira que ya comienza a despedirse, y acompañada por el reciente álbum donde reversiona clásicos del gran Charly, Hilda celebró el Día del Amigo junto al público mendocino en una noche cargada de emoción.
Este tributo no es casual: Hilda y Charly comparten una historia de amistad, música y escenarios que se remonta a los años ’80, cuando ella formó parte de su banda. Esa conexión íntima, marcada por la admiración y el respeto mutuo, se sintió en cada canción, en cada anécdota compartida, y en la forma en que Lizarazu interpreta la obra de García desde un lugar profundo y auténtico.
La puesta en escena fue otro gran protagonista de la noche. Con visuales envolventes y un diseño de luces perfectamente sincronizado, cada tema fue acompañado por un clima único que transportaba al público por distintas etapas de la carrera de Charly. La iluminación, al igual que los cambios de vestuario —entre ellos, unos con luces y hasta un traje espacial—, ayudaron a construir una narrativa visual tan poderosa como la musical.
El sonido fue impecable gracias a la sólida presencia de su banda, cuyos músicos acompañaron cada arreglo con precisión y sensibilidad. Bajo la dirección musical, producción y arreglos de Lito Vitale, quien además brilló en el piano, las canciones de García cobraron una nueva vida sin perder su esencia. El aporte de cada integrante del grupo fue clave para crear momentos realmente mágicos sobre el escenario.
El público cantó, bailó y se emocionó hasta las lágrimas. Entre los momentos más intensos del show, sin dudas, se destacó Rasguña las piedras, que nos erizó la piel y nos conectó con la esencia más pura del rock nacional.
Una noche de celebración, de memoria, de arte en estado puro… y de amistad verdadera.
A continuación, te compartimos algunas imágenes de esta velada inolvidable.

















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