Después de dos años de ausencia, Guasones volvió a pisar suelo mendocino y el reencuentro fue todo lo que se esperaba y más. El pasado viernes 26 de septiembre, la banda platense desató una verdadera fiesta de rock en el Arena Maipú, con un show encendido de principio a fin, que reafirmó por qué siguen siendo una de las agrupaciones más queridas y auténticas del rock nacional.
Con más de 30 años de trayectoria y miles de kilómetros recorridos entre escenarios, Guasones mantiene intacta su esencia: un rock and roll crudo, directo, sin poses, que conecta desde la primera nota. Y Mendoza lo recibió así: con euforia, con coros que tapaban al propio micrófono de Facu Soto, con un público fiel que no paró de cantar, saltar y celebrar cada tema como un himno generacional.
La banda entregó un setlist potente de 25 canciones, que fue un repaso generoso por su historia. No faltaron clásicos como “Tan Distintos”, “Pasan las Horas”, “Infierno Blanco”, “Hay Momentos”, “Reyes de la Noche”, “Farmacia”, ni esas joyas que los seguidores de siempre corean como si fueran hits de estadios.
El show tuvo esa magia que aparece cuando una banda no necesita trucos ni fuegos artificiales para emocionar. Solo luces tenues, potencia sonora y canciones que hacen el trabajo por sí solas. La conexión entre Guasones y el público mendocino fue total: una complicidad de años, que no se desgasta, sino que parece fortalecerse con cada visita.
Fue una noche de rock genuino, con esa mezcla de melancolía, potencia y desenfado que define al grupo desde sus inicios. Y aunque pasen los años, los discos y las modas, Guasones sigue siendo eso: una banda real, de esas que se suben al escenario y dejan todo sin pedir permiso.











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