Por primera vez en el Auditorio Ángel Bustelo, Silvestre y la Naranja hizo vibrar a Mendoza con un show inolvidable que coronó uno de los años más importantes de su carrera.

El pasado viernes 24 de octubre, la banda bonaerense Silvestre y la Naranja presentó oficialmente su nuevo álbum, ALTER EGO, ante un Auditorio Ángel Bustelo colmado. Con una puesta en escena íntima y envolvente, el grupo ofreció una experiencia sonora y emocional que reafirmó por qué es una de las propuestas más interesantes del pop rock en español actual.

El show comenzó con “Puerta del Sol”, tema que también abre el disco, marcando desde el inicio un clima introspectivo y poderoso. A lo largo de 23 canciones, el público viajó entre los universos de ALTER EGO y los grandes hits de sus trabajos anteriores.

Entre luces cálidas, guitarras afiladas y sintetizadores envolventes, la banda, integrada por Justo FM (voz), Fran Nicholson (guitarra), Luco Grasso (bajo) y Ferla Laprida (batería), junto con los músicos que los acompañan en escena, desplegaron una energía magnética que encontró eco en la intensidad del público mendocino.

Uno de los momentos más emotivos de la noche se dio cuando una pareja fue invitada al costado del escenario: él se arrodilló y le pidió casamiento a ella, mientras la banda acompañaba con una versión especial de “Hechizao”, uno de los temas más románticos de su repertorio. El Auditorio estalló en gritos y aplausos.

Al final del concierto, los integrantes bajaron del escenario para saludar, abrazar y sacarse fotos con sus fans, dejando una postal inolvidable de cercanía y gratitud.

Un álbum para mirar(se) desde otro lugar

ALTER EGO llega como el reflejo de un nuevo capítulo artístico. Con un sonido fresco y nostálgico, donde conviven el indie, el synthpop, el funk y el soul, el disco propone una búsqueda estética que combina lo electrónico con lo orgánico, resaltando la voz única de Justo.

Con esta obra, Silvestre y la Naranja se consolida como una de las bandas más innovadoras y sensibles del panorama latinoamericano actual, logrando un equilibrio entre lo íntimo y lo explosivo, entre lo que se revela y lo que todavía se oculta.

Su paso por Mendoza no solo confirmó su gran momento artístico, sino también la conexión profunda que generan con un público que los sigue cada vez más fielmente.

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